En el corazón del Valle de Esteribar...
…el milenario Camino de Santiago teje una ruta de mitos y hechos a través de sus puentes de piedra. Estos puentes son portales que conectan el esfuerzo del peregrinaje moderno con las vivencias y los mitos forjados por quienes recorrieron la ruta en el pasado.
El Puente de los Bandidos
Conocido localmente como el Puente de Iturgaiz, este robusto paso en Larrasoaña adquirió su sobrenombre, «El Puente de los Bandidos», gracias a las oscuras historias que circularon durante la Edad Media.
Se cuenta que sus alrededores, especialmente boscosos y solitarios, eran el refugio perfecto para malhechores que se disfrazaban astutamente como viajeros piadosos. Su objetivo no era otro que asaltar a los auténticos peregrinos, despojándolos de sus escasas pertenencias y su dinero.
Hoy, cruzarlo evoca la sensación de transitar por un lugar donde la fe se ponía a prueba y donde la realidad del camino era, a menudo, más dura que la leyenda.
El Puente de la Rabia
En Zubiri, se alza el Puente de la Rabia, una joya medieval de sillería con dos arcos. La tradición popular afirmaba que la pilastra central poseía unas supuestas propiedades curativas contra la rabia.
La leyenda narra que bastaba con que el animal afectado (generalmente ganado) diera tres vueltas alrededor del pilar central del puente para quedar inmediatamente curado.
Este puente, con su imponente presencia, es un símbolo de cómo la fe y la necesidad se entremezclaban en la vida del Camino, ofreciendo esperanza y resguardo a quienes peregrinaban.
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